Nuestra historia
La historia de l'Autentico by Francesco
Francesco nació en Cafasse, un pequeño pueblo cerca de Turín, donde descubrió su pasión por la cocina. Tras formarse en los mejores restaurantes de Italia, llevó su talento por el mundo: Londres, donde trabajó en uno de los restaurantes más prestigiosos; cruceros de lujo, donde cocinó para celebridades como la Reina de España o Bill Gates. Su dominio de la cocina mediterránea y su espíritu innovador lo convirtieron en uno de los primeros en reinventar la paella con un toque personal e inconfundible.

Francesco nació en Cafasse, un pequeño y encantador pueblo a las afueras de Turín, en el norte de Italia. Entre montañas, aromas a pan recién hecho y el bullicio del mercado local, descubrió su pasión por la cocina desde muy joven. Su abuela, una mujer de carácter fuerte y manos sabias, le enseñó los fundamentos del sabor: el respeto por los ingredientes y el amor por el tiempo. “Un plato se entiende con el corazón antes que con la boca”, solía decirle. Esa frase marcaría toda su trayectoria.
Con apenas diecisiete años, Francesco ya trabajaba en cocinas profesionales, aprendiendo desde abajo, fregando ollas y observando con atención cada movimiento de los chefs. Su curiosidad y disciplina le abrieron las puertas de cocinas cada vez más exigentes. Durante los años siguientes, acumuló una experiencia sólida en todo tipo de cocinas, desde la tradicional piamontesa hasta la cocina contemporánea europea, sin dejar de lado los fundamentos clásicos franceses.
Su gran salto llegó cuando fue fichado por uno de los mejores restaurantes de Londres, un referente mundial por su fusión entre elegancia y técnica. Allí, Francesco perfeccionó su estilo: aprendió a coordinar grandes equipos, dominar la precisión en los tiempos y elevar la presentación a un arte. Fue en Londres donde empezó a ser reconocido no solo por su capacidad técnica, sino también por su creatividad y adaptabilidad.
Con el paso de los años, su reputación cruzó fronteras. Lo llamaron para trabajar en cruceros de lujo, una experiencia que lo marcaría profundamente. A bordo, la cocina se convertía en un desafío constante: ingredientes limitados, horarios imposibles, mar en movimiento. Pero Francesco brilló, combinando ingenio con excelencia. En esos cruceros, tuvo el honor de cocinar para figuras internacionales como la Reina de España, José Luis Rodríguez Zapatero y Bill Gates, entre otros. No solo impresionó por su técnica, sino por su cercanía y su habilidad para adaptar los menús al gusto de cada comensal, sin perder su esencia mediterránea.
Su conocimiento y trayectoria lo llevaron a convertirse en un chef completo, capaz de dominar desde la alta gastronomía hasta la cocina comercial. Entiende la diferencia entre cocinar para una mesa de cuatro y servir a quinientas personas sin perder calidad. Esa dualidad lo define: un cocinero de oficio, con la precisión del artesano y la mente del innovador.
Francesco siempre tuvo una conexión especial con el Mediterráneo. Los aromas del aceite de oliva, el tomate maduro, el romero y el mar formaban parte de su identidad. Su cocina se centra en productos frescos, sabores naturales y equilibrio, pero con un toque distintivo: una reinterpretación moderna que sorprende sin traicionar la tradición.
Uno de sus platos más emblemáticos es su paella innovadora, una creación que rompió moldes. Fue uno de los primeros en reinventarla con ingredientes y técnicas distintas, sin perder su espíritu original. “La paella no es solo arroz, es un viaje de fuego, tiempo y pasión”, suele decir. Su versión combina influencias italianas, españolas y mediterráneas, un reflejo de su propio recorrido vital.
Con el tiempo, Francesco se consolidó como un cocinero de nivel internacional, capaz de adaptarse a cualquier entorno: un restaurante de lujo, una cocina en alta mar o un evento multitudinario. Su filosofía es clara: no existe cocina pequeña ni plato sin alma. Cada preparación merece respeto, atención y emoción.
Hoy, Francesco sigue transmitiendo su pasión en cada plato. Su historia es la de un hombre que nunca dejó de aprender, que viajó por el mundo sin olvidar sus raíces, y que convirtió su oficio en un lenguaje universal. Desde Cafasse hasta Londres, desde el Mediterráneo hasta los cruceros, su vida es una demostración de que la verdadera excelencia no se enseña: se cocina, se huele y se siente.
En cada servicio, Francesco honra la tradición italiana mientras mira al futuro. Su talento no solo reside en lo que cocina, sino en cómo lo hace: con precisión, humildad y amor por el detalle. Por eso, quienes han probado su comida no solo la recuerdan por su sabor, sino por la experiencia completa que transmite —una mezcla de hogar, mar y emoción—.
Francesco no solo cocina platos. Cocina historias. Historias que empiezan en un pequeño pueblo de Turín y llegan, con sabor a Mediterráneo, a cada rincón del mundo.




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